La dirigencia de Olímpico, comandada por don “Vicente Rosales”, se quedó con la espina clavada y en 1986 apostaron al ascenso.
Nosotros nacimos para atender al prójimo, nuestro objetivo siempre son los demás. ( Bomberos Voluntarios)
No hay tierra como la mía
dice el cantor en su canto; porque el crespín de su chango le silba dentro del pecho mordiendo sus sentimientos cuando anda lejos del pago.
Una noche de fiesta